Durante las épocas estivales, el calor aprieta y en determinadas circunstancias, sobre todo de intensidad alta y en individuos susceptibles, puede afectar de manera significativa al cerebro y al sistema nervioso en general, pudiéndose manifestar de forma leve como fatiga y problemas de concentración hasta alteraciones más graves provocando daños cerebrales sobre todo cuando la intensidad del calor es alta y se prolonga en el tiempo.
Por este motivo, nuestro especilista en Neurofisiología el Dr. Arsenio Vázquez, ha querido compartir unos breves tips para minimizar los riesgos evitables sobre nuestro sistema nervioso. Toma buena nota:
Estos efectos del calor pueden aparecer con diferentes formas de presentación y gravedad:
- Alteraciones cognitivas y motoras (alteración de la memoria a corto plazo, dificultades para razonar, dificultades en la coordinación de movimientos).
- El llamado “estrés térmico” (irritabilidad, ansiedad, dificultades en el sueño).
- Deshidratación (afecta a la actividad de las neuronas en forma de pérdida de memoria, somnolencia, fatiga muscular).
- Golpe de calor (la forma más grave del efecto del calor, cuando la temperatura se incrementa mucho y sobrepasa los límites de resistencia del tejido nervioso, con aparición de daños en el mismo manifestándose como confusión mental incluso pérdida de consciencia y en otros órganos, pudiendo llevar incluso al fallecimiento si no se actúa de manera rápida y contundente).
Existen ciertos factores de riesgo, es decir, personas o situaciones en las que puede ser más probable que ocurran los efectos del calor, por ejemplo:
- Personas mayores y niños muy pequeños (tienen menor capacidad de regulación de la temperatura corporal).
- Consumo de fármacos (que alteran la respuesta a la deshidratación como ocurre con algunos diuréticos, antihipertensivos, antipsicóticos, antihistamínicos).
- Pacientes con enfermedades crónicas o inmunodeprimidos (por su propia enfermedad y/o por los fármacos que tiene que tomar, son más proclives a padecer los efectos del calor).

Es conveniente por tanto conocer y poner en práctica algunas recomendaciones en estas épocas de calor intenso y prolongado para paliar o minimizar sus efectos nocivos sobre nuestro cerebro y sistema nervioso; algunas de ellas son las siguientes:
- Buena hidratación (bebidas frescas sin alcohol tomadas en cantidades pequeñas y repetidas a lo largo del día).
- Evitar exposición prolongada al sol (buscar lugares frescos y sombras, evitar el ejercicio intenso en las horas centrales del día).
- Usar ropa adecuada (ropa ligera y de colores claros que reflejan más los rayos de sol).
- Controlar la temperatura corporal (en caso de notar los síntomas antes citados y actuar con rapidez en caso de golpe de calor)
- Tener especial precaución con estas medidas en caso de ancianos, niños muy pequeños y personas con enfermedades crónicas e inmunodeprimidos.
Un saludo y buen verano para todos.

