El pasado viernes, la capilla del Hospital de la Reina se llenaba de emoción y recogimiento con motivo de la celebración de la festividad de Santa Ana, patrona de nuestro centro hospitalario. Numerosos asistentes, entre ellos pacientes, profesionales, voluntarios y familiares, se reunían para participar en este acto tan significativo.

Esta celebración tenía un valor especial para nuestra institución, ya que formamos parte de la Real Fundación Hospital de la Reina, una entidad con más de 500 años de historia, sustentada en los valores de la hospitalidad, el servicio y el cuidado de los más vulnerables. Durante siglos, nuestra fundación llegaba incluso a llevar el nombre de «Hospital de Santa Ana», y su imagen presidía —como aún lo hace— el retablo mayor de la capilla, símbolo de una herencia espiritual y asistencial que seguíamos honrando con orgullo.

La eucaristía se celebraba también en el contexto del Día de los Abuelos, festividad de San Joaquín y Santa Ana, abuelos del Señor, una fecha entrañable que recordaba la importancia de la familia, la experiencia y el legado de generaciones pasadas. A esta celebración se unían muchos pacientes hospitalizados, acompañados por las voluntarias de la Pastoral de la Salud, cuya labor constante ofrecía compañía, consuelo y cercanía a quienes más lo necesitaban.
Tras la misa, se compartía un vino español en un ambiente distendido y fraterno, que favorecía el encuentro, el diálogo y el espíritu acogedor que caracteriza al Hospital de la Reina desde sus orígenes.

Un año más, esta festividad representaba una oportunidad para mirar al pasado con gratitud, renovar nuestro compromiso con las personas y seguir construyendo, desde nuestras raíces, un presente centrado en el cuidado y la atención integral.

